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martes, 26 de octubre de 2010

Hormigones translúcidos

De la mano del arquitecto húngaro Áron Losonczi tenemos LiTraCon [Ligth Transmitting Concrete] que tras inventarlo (en 2001) creó una empresa del mismo nombre para su comercialización. Disponible en bloques o paneles, posee la misma resistencia y solidez que el hormigón tradicional, y añade propiedades de aislamiento térmico. En su fabricación se utiliza un 96% de cemento fino y un 4% de fibra óptica (fibra de vidrio) ordenada en capas o celdas. El resultado, un aspecto de lo más artístico que juega con las luces y las sombras y crea siluetas muy sugerentes y decorativas.




Por otro lado tenemos el hormigón translúcido de los ingenieros civiles mexicanos, Joel Sosa y Sergio Omar Galván que, al igual que hiciera Losonczi, también constituyeron una empresa para su comercialización;  Concretos Translúcidos S.L.R. (parece ser que también se asociaron con LiTraCon para su expansión por Europa). Este hormigón es un 30% más ligero que el tradicional y estéticamente se asemeja a un material acrílico. Su elaboración es igual que la del hormigón común, solo que a la mezcla se le añade un aditivo secreto a que han denominado “Ilum”, responsable de su transparencia y color. Este aditivo es único en el mundo ya que le confiere al hormigón 15 veces más resistencia, una nula absorción de agua (lo que hace que no se deteriore bajo el agua), permite el paso de un 80% de luz y aligera su peso.




En ambos casos, dada su estética, aseguran un ahorro en cuanto a materiales de acabado se refiere. A esto además hay que añadirle que, al dejar pasar la luz, se economiza también en electricidad. Lo negativo, o el motivo por el que no se ha comercializado ninguno de una forma masiva, sea el precio, más elevado que el hormigón de siempre. Quizá con el paso del tiempo se consigan economizar y sea más habitual su utilización.

miércoles, 6 de octubre de 2010

La casa-estudio de Nathalie Wolberg

Este edificio situado en Saint-Ouen, cerca de París, pasó de imprenta en los años 50 a laboratorio artístico en 2004. En él ahora conviven 9 talleres artísticos y el propio hogar de la arquitecta (aunque actualmente está venta). Aquí todos los rincones han sido aprovechados y convertidos en lugares de inspiración. Se juega con los toques de color, los materiales, las líneas rectas y las curvas y la iluminación (tanto natural como artificial) creando interesantes efectos de luces y sombras.




No existe una separación de espacios al 100% pero todos están perfectamente definidos mediante volúmenes. Volúmenes creados a través de elementos constructivos, paredes móviles que abren y delimitan espacios, y de un mobiliario de carácter arquitectónico que aparece y desaparece. Un ejemplo de dinamismo en el que los espacios se transforman a voluntad en función de las necesidades de cada momento.




Un lugar pensado para la creatividad y la inspiración, con espacios hechos para trabajar en grupo y rincones donde poder meditar en solitario. Un lugar de trabajo diferente que te hace sentir como en casa, ayudando a liberarte y dar rienda suelta a la imaginación. Estar sentado en tu escritorio estirado como un palo deja de ser la única manera trabajar y de pensar, y si lo necesitas puedes ir a tirarte a la red que hace de hamaca gigante, acoplarte en alguna de las comodísimas chaise-longues o buscarte cualquier postura extraña, que creas puede inspirarte, en alguno de los muebles destinados a tal fin. Desde luego que así da gusto ir a la oficina.










Más información en las páginas de NATHALIE WOLBERG, ARCHINECT y LINTERNAUTE (video-reportaje)