En ambos casos, dada su estética, aseguran un ahorro en cuanto a materiales de acabado se refiere. A esto además hay que añadirle que, al dejar pasar la luz, se economiza también en electricidad. Lo negativo, o el motivo por el que no se ha comercializado ninguno de una forma masiva, sea el precio, más elevado que el hormigón de siempre. Quizá con el paso del tiempo se consigan economizar y sea más habitual su utilización.
martes, 26 de octubre de 2010
Hormigones translúcidos
En ambos casos, dada su estética, aseguran un ahorro en cuanto a materiales de acabado se refiere. A esto además hay que añadirle que, al dejar pasar la luz, se economiza también en electricidad. Lo negativo, o el motivo por el que no se ha comercializado ninguno de una forma masiva, sea el precio, más elevado que el hormigón de siempre. Quizá con el paso del tiempo se consigan economizar y sea más habitual su utilización.
miércoles, 6 de octubre de 2010
La casa-estudio de Nathalie Wolberg
Este edificio situado en Saint-Ouen, cerca de París, pasó de imprenta en los años 50 a laboratorio artístico en 2004. En él ahora conviven 9 talleres artísticos y el propio hogar de la arquitecta (aunque actualmente está venta). Aquí todos los rincones han sido aprovechados y convertidos en lugares de inspiración. Se juega con los toques de color, los materiales, las líneas rectas y las curvas y la iluminación (tanto natural como artificial) creando interesantes efectos de luces y sombras.


No existe una separación de espacios al 100% pero todos están perfectamente definidos mediante volúmenes. Volúmenes creados a través de elementos constructivos, paredes móviles que abren y delimitan espacios, y de un mobiliario de carácter arquitectónico que aparece y desaparece. Un ejemplo de dinamismo en el que los espacios se transforman a voluntad en función de las necesidades de cada momento.

Un lugar pensado para la creatividad y la inspiración, con espacios hechos para trabajar en grupo y rincones donde poder meditar en solitario. Un lugar de trabajo diferente que te hace sentir como en casa, ayudando a liberarte y dar rienda suelta a la imaginación. Estar sentado en tu escritorio estirado como un palo deja de ser la única manera trabajar y de pensar, y si lo necesitas puedes ir a tirarte a la red que hace de hamaca gigante, acoplarte en alguna de las comodísimas chaise-longues o buscarte cualquier postura extraña, que creas puede inspirarte, en alguno de los muebles destinados a tal fin. Desde luego que así da gusto ir a la oficina.








Más información en las páginas de NATHALIE WOLBERG, ARCHINECT y LINTERNAUTE (video-reportaje)







